¿Vas a votar al mito guerrillero o a la chica de portada?

Este domingo hay elecciones y supongo que la mayoría ya ha decidido a quién va a votar. O mejor dicho, la mayoría parece haber decidido que no va a votar. El caso es que parece un buen momento para analizar los carteles electorales en clave publicitaria. Porque, aunque las campañas electorales parecen ser siempre iguales, en realidad son como los anuncios de detergentes: tienen sus diferencias. Son diferencias sutiles que no obedecen al mensaje principal de la campaña, que suele ser algo parecido a “vótame a mí porque las cosas te irán mejor”. Las diferencias son más profundas y se enmarcan en aspectos más conceptuales como la jerarquía de valores que representa cada partido. Vamos, los marcos mentales de Lakoff o el posicionamiento, que decimos los publicitarios.

Así pues, según sus carteles, ¿cómo se posiciona cada partido para movilizar a sus votantes potenciales? He utilizado el término votantes potenciales porque tenemos que verlos como el target de una marca. Es decir, ninguna marca puede pretender vender absolutamente a todo el mundo (siempre habrá alguien que quiera ir a la contra). Y del mismo modo, ningún partido puede pretender conseguir el voto de todo el electorado (soy consciente de que todos lo intentan pero es imposible, no le demos más vueltas).

La clave es proyectar una imagen, unos valores y un estilo de vida que encaje con los de tus votantes. Que piensen en lo más profundo de su subconsciente: “este tío/tía es como yo”. Una vez conseguida esta conexión, lo demás viene rodado. Los mensajes son suficientemente ambiguos como para que quepa todo, los programas son tan voluntaristas como para que todos encontremos esperanza y las promesas ya sabemos dónde terminan.

Desde ese punto de vista, ¿qué hacen PP y PSOE creando unos carteles tan contrarios a los ideales de sus votantes? ¿No me crees? Vamos a ver por qué lo digo:

Arias Cañete: el Che Guevara del Partido Popular.

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En los últimos días se comenta que el Partido Popular intenta “esconder” a su candidato por cierto desliz sobre la intelectualidad. Lo cierto es que ha intentado esconderlo desde el principio de la campaña. Viendo su cartel electoral, cuesta encontrar la imagen del candidato (que parece más delgado que en televisión). Da la sensación de que lo que nos dicen es: no te equivoques ni te preocupes por el candidato, tú vótanos a nosotros, los azules. Un mensaje que entenderán hasta los que no saben leer (ay, la superioridad intelectual). Pero es que hay algo más inquietante.

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Al convertir a Cañete en una especie de silueta estilizada, a medio camino entre una foto y un dibujo, lo han equiparado al Che Guevara. El guerrillero argentino fue todo un pionero en eso de “iconizarse”. Ahora Cañete le sigue los pasos. Pero en el PP tendrían que preguntarse: ¿votarán sus simpatizantes a un seguidor del Che Guevara?

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Elena Valenciano: la chica de portada del PSOE.

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Aquí las cosas no son tan sencillas. A pesar de sus siglas, el PSOE tiene mucho de progre. Es decir, de progresista, lo que incluye a profesionales, académicos, burgueses, etc. Pero para ganar necesita el voto obrero. Es decir, proletario (utilizando los viejos términos). No es fácil hablar para dos públicos, uno acomodado y otro maltratado, por eso al PSOE le cuesta tanto encontrar su discurso.

Y con este cartel se han decidido por… los pijos. La foto de Elena Valenciano, pañuelo al cuello, primer plano, estilismo cuidado y colorista, es más de portada del Esquire que de una líder de los trabajadores. La imagen es perfecta para una parte de los votantes del PSOE pero ¿votarán los demás a la triunfadora de las revistas de tendencias?

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Por cierto, ¿a ti también te parece que Cañete sale más delgado en el cartel que en la tele?

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